Cuando una persona termina una relación laboral, también deja de acumular semanas bajo el régimen obligatorio del Seguro Social. Esta situación puede afectar su estrategia de retiro, especialmente cuando le faltan cotizaciones o busca mejorar su salario pensionable.
La modalidad 40 del IMSS permite continuar cotizando de forma voluntaria después de una baja laboral. Para las empresas, conocer este esquema facilita orientar correctamente al personal próximo al retiro, sin presentarlo como una pensión garantizada.
Su nombre oficial es Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio. Permite que una persona dada de baja continúe cotizando en los seguros de invalidez y vida, retiro, cesantía en edad avanzada y vejez.
De acuerdo con la Ley del Seguro Social, la persona asegurada debe cubrir las cuotas mensuales y elegir un salario igual o superior al último registrado, sin rebasar el límite legal de 25 UMA.
Este esquema genera semanas adicionales y mantiene las aportaciones relacionadas con el retiro. Su impacto depende del régimen pensionario, la edad, el historial laboral, el salario elegido y el tiempo durante el cual se realicen los pagos.
La modalidad 40 del IMSS suele analizarse cuando una persona dejó de trabajar antes de alcanzar las semanas necesarias para pensionarse. También puede formar parte de una estrategia para mejorar el promedio salarial utilizado en ciertos cálculos.
Quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997 pueden elegir entre los regímenes de 1973 y 1997 cuando cumplen las condiciones aplicables. Bajo la Ley de 1973, la pensión considera el promedio salarial de las últimas 250 semanas, la edad y el total de semanas reconocidas.
Para quienes iniciaron a partir de esa fecha, el monto depende principalmente de los recursos acumulados en su cuenta individual. En 2026, el régimen de 1997 requiere al menos 875 semanas para solicitar una pensión por cesantía o vejez.
El costo mensual se calcula con base en el salario elegido y los porcentajes vigentes de los seguros cubiertos. La persona inscrita asume las cuotas que normalmente corresponderían al trabajador y al patrón.
Por esta razón, el pago aumenta cuando se selecciona un salario mayor o se actualiza el valor de la UMA. Antes de inscribirse, conviene solicitar el cálculo oficial y proyectar el desembolso durante todo el periodo previsto.
Las cuotas deben cubrirse por mensualidad adelantada. La continuación termina cuando la persona solicita su baja, vuelve a ser registrada por un patrón o deja de pagar durante dos meses consecutivos, según los artículos 218 a 220 de la Ley del Seguro Social.
Este esquema se concentra en las cotizaciones para invalidez, vida y retiro. Durante el periodo de aportaciones voluntarias, por sí mismo no incorpora la cobertura ordinaria de enfermedades y maternidad.
El IMSS señala que estas cotizaciones contribuyen a construir el historial necesario para obtener cobertura médica una vez reconocida la pensión. Por ello, quien necesite atención durante el periodo previo debe revisar otros esquemas de aseguramiento.
El trámite puede iniciarse en línea mediante los servicios digitales del IMSS, utilizando CURP y correo electrónico personal. También puede gestionarse en la subdelegación correspondiente.
Antes de comenzar, se recomienda tener a la mano el Número de Seguridad Social, la constancia de semanas cotizadas y los datos de la última baja. La persona debe revisar cuidadosamente el salario elegido antes de aceptar la propuesta de pago.
Recursos Humanos puede incluir información sobre retiro dentro de sus programas de educación financiera. La orientación debe limitarse a explicar los canales oficiales y recomendar una revisión individual del historial de cotización.
La modalidad 40 del IMSS es una decisión personal y su pago corresponde a quien se inscribe. La empresa debe evitar prometer montos de pensión, sugerir altas simuladas o presentar proyecciones sin considerar el régimen aplicable.
La modalidad 40 del IMSS permite seguir acumulando semanas y realizar aportaciones después de una baja laboral. Su conveniencia depende del historial, el régimen pensionario, el salario seleccionado y la capacidad para mantener los pagos.
Antes de tomar una decisión, es recomendable consultar la información oficial, verificar las semanas reconocidas y elaborar distintos escenarios. Una planeación basada en datos ayuda a evitar expectativas irreales y a construir una estrategia de retiro más sólida.