Crecer ya no significa solo vender más, para muchas empresas mexicanas, también implica revisar cómo operan, con quién trabajan y qué impacto generan en su entorno.
La sostenibilidad en las empresas parte de esa pregunta: ¿cómo mantenerse competitivas sin desgastar a sus colaboradores, proveedores, comunidades o recursos? Más que una campaña aislada, es una forma de tomar decisiones con mayor coherencia.
Isaac Pérez, aborda este tema desde una mirada ligada a responsabilidad social, reputación corporativa y estrategia empresarial. Su punto de partida es ninguna empresa funciona sola; cada decisión se conecta con personas, recursos y aliados que también forman parte de su futuro.
La sostenibilidad en las empresas no se limita a reducir papel, hacer campañas verdes o publicar mensajes sobre responsabilidad. Implica preguntarse cómo quiere mantenerse la organización en el tiempo, qué impacto genera y qué necesita cambiar para crecer sin desgastar su entorno.
Aquí entra el concepto de ESG en empresas, que se refiere a tres dimensiones: ambiental, social y gobierno corporativo. La parte ambiental revisa el impacto sobre recursos naturales; la social observa la relación con personas, comunidades y colaboradores; y el gobierno corporativo define cómo se toman decisiones, se supervisan acciones y se mantiene la congruencia.
Uno de los errores más comunes es adoptar acciones de sostenibilidad porque están de moda o porque la competencia ya las comunica. Cuando una iniciativa no está conectada con la operación, puede verse como una pieza suelta dentro de la marca.
Isaac plantea que una estrategia de ESG debe formar parte del ADN de la empresa. Si hacia afuera se comunica responsabilidad, pero hacia adentro hay desgaste, malas prácticas o falta de coherencia, la reputación puede verse afectada.
La sostenibilidad también depende de con quién trabaja la empresa. Una cadena de valor sostenible considera clientes, proveedores, colaboradores, comunidades y familias. Cada aliado comercial puede reforzar o debilitar la reputación de la organización.
Por eso, elegir proveedores no debería limitarse a precio, entrega y margen. También conviene preguntar cómo producen, cómo tratan a su gente, qué prácticas ambientales siguen y qué tan transparentes son sus procesos.
| Criterio | Qué revisar | Por qué importa |
|---|---|---|
| Operación | Procesos, materiales y uso de recursos |
Reduce riesgos ambientales |
| Personas | Condiciones laborales y cumplimiento |
Protege la cadena de valor |
| Ética | Transparencia y prácticas comerciales | Fortalece la confianza |
| Continuidad | Capacidad de mejora y seguimiento | Construye relaciones de largo plazo |
La sostenibilidad en las empresas también se relaciona con cumplimiento. En México, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente establece bases para la preservación, restauración y protección ambiental. Aunque su aplicación depende del giro y operación de cada empresa, sirve como referencia para revisar impactos y responsabilidades.
Además, la NOM-035-STPS orienta a los centros de trabajo sobre la identificación y prevención de factores de riesgo psicosocial, así como la promoción de un entorno organizacional favorable. Esto conecta la sostenibilidad con el bienestar interno, no solo con el impacto ambiental.
Las compras sustentables conectan las decisiones de la empresa con sus valores, pero necesitan estructura y comunicación. El secreto está en reconocer al equipo que impulsa este cambio en su día a día.
Para lograrlo, Up Incentivos te permite ofrecer recompensas para los colaboradores que aportan a la cultura y metas internas. Así, integrar criterios ESG se vuelve una forma más responsable de operar y asegurar el futuro del negocio.